BAILE DE SIGLAS

Quito, 1 de marzo de 2011

Un saludo colegas y amigas y amigos:
De la revista internacional Música y Educación, una triste realidad por la que atravieza España y que en virtud de que hemos superado al neoliberalismo, políticamente por lo menos, es el Estado a través de entes como SENASCYT, Ministerios de Cultura y Educación, el futuro Consejo de la Educación Superior y la Secretaría Técnica, deben establecer políticas que no dejen que la avaricia del utilitarismo mercantilista nos suma 100 años más de miseria intelectual.
El enlace está en el pie para quienes deseen visitar esta importante publicación.
Con respeto y cariño.
Raúl Escobar
Músico-Director CSNM-Quito
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Nuevas: Revista Internacional Música y Educación
de Susan Campos Fonseca, el Martes, 01 de marzo de 2011 a las 4:41
EDITORIAL

Baile de siglas
La discusión sobre si el Estado debe patrocinar la música contemporánea o no es la misma que podría abrirse sobre la oferta musical en conjunto, artística o cultural. Al aliento de la crisis se está produciendo una paradójica ofensiva del neoliberalismo, que en vez de salir perdiendo por los desastres que ha causado, está reforzando sus posiciones en todos los ámbitos, recortando los avances sociales trabajosamente conquistados. Es fácil imaginar a qué quedaría reducida la oferta cultural, educativa o sanitaria si se dejara exclusivamente en manos del mercado. Hay muchos aspectos de la actividad humana que suponen un enriquecimiento cuyos efectos materiales van mucho más lejos del lucro inmediato y personal de algunos individuos avariciosos. Por eso, en las esferas de la cultura y del arte es necesaria la participación de unas administraciones públicas que sirvan con eficacia a los intereses generales de la sociedad, que velen por la pluralidad y que contrarresten los desequilibrios a que nos conduce el mercantilismo puro. Las músicas especializadas necesitan contar con espacios propios para poder existir y para poder llegar a su potencial audiencia al margen de los productos comerciales con los que nos bombardean constantemente por todos los medios. La merma de la oferta musical es otro síntoma de las nuevas tendencias que quienes nos llevaron a la crisis están imponiendo por la fuerza a los gobiernos europeos. La música y la cultura, la sensatez y la reflexión, son ahora más necesarias que nunca, si queremos reconducir la situación.

Más información en: http://dialnet.unirioja.es/servlet/revista?codigo=975

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LA CIENCIA DE LA MÚSICA

Quito, 23 de febrero de 2011

Estimados amigos y amigas:

La SENESCYT, una secretaría estatal de ciencia y tecnología en Ecuador, ha elaborado una lista de instituciones de Educación Superior del exterior a fin de operar el reconocimiento automático de títulos superiores obtenidos en el exterior, de ella se han excluído a los mejores conservatorios del mundo, ejemplo: Mozarteum de Salzburg, Royal College of Musik de Londres -es fácil imaginarse el resto-. Sin contar, que muchas de estas instituciones tienen facultades de Música Electroacústica y hasta institutos de experimentales de Acústica, investigación musicológica, etc.

Significa esto que si un profesional ecuatoriano obtuvo un título en esas instituciones y desea regresar al país para ejercer en Conservatorios u Orquesta Sinfónicas o Universidades, debe acogerse a un discriminatorio numeral 3, del Acuerdo 001-2011, por el cual no estaría exento de que le exijan, “una foto de la cámara de seguridad del Conservatorio Superior, para demostrar su presencialidad”: Al Mtro. Luis Ayala, graduado hace 21 años en la antigua Lenningrado llegaron a pedirle los pasaportes con sus visas…!

La respuesta ante esta inequidad es que se ha determinado todo en base a los niveles de Ciencia y Tecnología, al parecer los elaboradores de tan curiosos documentos no encuentran la relación de la Música con la Ciencia.

Me permito adjuntarles un artículo, recogido por el Blog de la Carrera de Composición del Conservatorio Superior Nacional de Música, dirigido por el MGC. Ricardo Monteros, perteneciente a Robin Maconie, que se explica por sí mismo. www.carreracomposicion.blogspot.com

Un abrazo
Raúl Escobar
Profesional Músico graduado en la Academia Superior de Música de Kassel, Alemania.
Director CSNM

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LA CIENCIA DE LA MÚSICA

Traducción del extracto del libro The Science of Music de Robin Maconie, publicado por Oxford University Press 1997.

LA ARMONÍA es un asunto de multiplexing. Multiplexing significa administrar la información. Para Edison se trataba de enviar más de un mensaje telegráfico a través de un cable al mismo tiempo. En música se trata de combinar varias líneas de información de tal manera que puedan ser seguidas en forma independiente. La música reconoce una variedad de formas de multiplexing, la más básica vendría a ser el uso de voces o instrumentos al unísono y esto se extiende por medio de la heterofonía (tocar la misma música pero con decoraciones individuales) a través de la polifonía hacia el contrapunto (múltiples partes basadas en un modelo melódico). Para que exista armonía debe haber más de un mensaje transmitido. El arte de la armonía reside en la codificación de mensajes mútliples de tal manera que no interfieran unos con otros durante la transmisión y puedan ser decodificados como hebras separadas por quienquiera que esté en el punto final de la línea de transmisión.

En la teoría convencional de la música, la armonía es el pensamiento vertical: el espaciamiento y la combinación de las notas en una composición de varias partes en cualquier instante dado. El arte de la armonización, no obstante, implica una dimensión horizontal, la administración de varias estratos de información durante un período extendido y las reglas de la armonía están diseñadas para asegurar que el balance es mantenido entre la separación de las líneas individuales y la consistencia armónica dentro del grupo. Entre los griegos la armonía en la música era el término aplicado a las reglas que gobiernan el modo o la escala de tonos con los cuales un instrumento musical es afinado, no tanto las reglas que determinan la elección de las secuencias de acordes en relación a la melodía. Por extensión, los griegos apreciaban la armonía en otras formas de comportamiento colectivo como una jerarquía impuesta dentro de la cual la libertad de acción y de expresión podían ser sancionadas. Así, la armonía griega significaba una estructura de estándares de comportamiento que determinaban el campo de interacción individual en vez de las reglas acerca de cómo los individuos deberían interactuar a cada momento. La tonalidad, como el sistema dominante de la música occidental temprana, es nuestro equivalente a la armonía en el sentido griego; lo que los estudiantes aprenden hoy como las reglas de la armonía tiene más que ver con la regulación del flujo de información en múltiples partes y, sólo residualmente, con la sociedad o las morales particulares (como en “la música moderna es inmoral”).

La armonía en la música es por lo tanto un medio para inquirir dentro de la organización de fenómenos naturales complejos. Un sentido de armonía puede brotar de lo que parece ser una obediencia espontánea a un impulso natural o ley (por ejemplo, el comportamiento de una bandada de aves o un cardumen de peces moviéndose como un grupo, evitando las colisiones), o alternativamente, de la colectiva uniformidad que responde a una señal autoritaria (los soldados marchando al paso, una orquesta bajo un director), etc. Las ovejas o el ganado responden colectivamente a la dirección humana en el camino (a menudo con la ayuda de señales musicales) y vuelven al comportamiento individual una vez que han llegado a salvo a la zona de pastoreo. El propósito de guiar el rebaño es el de moverlos al mismo ritmo y hacia la misma meta. Eso es lo que implica la armonía clásica: continuidad y coherencia del movimiento colectivo hacia una meta común.

Una vez llegados a puerto seguro, sin embargo, la autodeterminación individual se convierte en la regla. Cuando los límites de la libertad quedan claramente definidos, la individualidad puede florecer. Después del último y enfático acorde, los intérpretes pueden irse a casa.

Como cualquier otra ciencia, la música no se trata de sólo elaborar reglas y restringir lo que uno comprende de la realidad a aquellos aspectos que calzan dentro de esas reglas. También hay un interés en contemplar el desorden natural, el cual tiene sus propias consisitencias y regulaciones escondidas. Un científico naturalista considera el clamor colectivo de los pájaros, los murciélagos o los insectos y averigua cómo las conexiones de pares se establecen en la mescolanza general. Los compositores del siglo XX se han enfrentado al desafío de crear condiciones alternativas de hacer música donde la libertad de acción individual es posible dentro de una armonía overriding. Schoenberg empieza por abandonar la jerarquía clásica de la tonalidad a favor de un intuitivo, y más adelante sistematizado, esquema de partes libremente coordinadas. El problema que debía resolver era el de las consonancias inadvertidas y la prohibición de las relaciones de octava fueron una manera esperanzada de evitar caer en la distracción de armonías no deseadas. Messiaen tomó prestada la inspiración en la composición de efectos complejos modelados a partir del canto de los pájaros. Cage dedicó mucho de su vida a los procesos compositivos diseñados para disociar al compositor y la estética del intérprete y los preconceptos funcionales del producto musical final. Él también enfrentó una enorme resistencia por parte de aquellos músicos cuyo entrenamiento militaba en contra de la independencia de acción y la libertad de juicio. Boulez, Stockhausen, Berio, Lutoslawski, el tardío Strawinsky y otros, se dedicaron al desarrollo de protocolos seriales y de notación diseñados para permitir varios grados de libertad interpretativa al conductor y al intérprete individual.

De manera paradójica, entonces, la ciencia de la armonía se interesa tanto en las reglas que gobiernan el aislamiento de las líneas individuales de información dentro de una totalidad compleja así como se interesa en la relación de las partes con el todo. El pastor Alpino que cuelga una campana de diferente tono alrededor del cuello de cada vaca ha creado un mecanismo que le permite identificar el movimiento de cualquier individuo cuando lo desee. Es exactamente el mismo principio el implantar un transmisor radial a un animal salvaje así como es vital asegurarse que cada transmisor envía una señal clara y diferente; la diferencia en tono de una campana en la vaca y otra es importante, no sólo para el observador humano pero también para las mismas vacas, que funciona como un escudo oficial (las vacas de más edad reciben campanas de tonos más graves).

Robin Maconie.

maconie@earthlink.net

EL CONSERVATORIO SOLICITA INCLUSIÓN EN PROGRAMAS DE INVESTIGACIÓN CIENTÍFICA

Quito, 22 de febrero de 2011

Estimadas y Estimados colegas y amigos:

El no convencimiento social de la autenticidad científica de la Música y Artes es una valoración acuñada por la reforma del ilustracismo borbónico español del siglo XVIII, las universidades sacaron cualquier expresión artística bajo la determinación de seguir dominándolas desde las cortes y arzobispados: son tres siglos de desprecio a las Artes y reverencia ciega a las Ciencias, con todo lo anticientífico que esto implica, pero solo nosotros, directamente afectados por este atávica suerte de sofisma podemos iniciar un cambio de época, es decir del siglo XVIII al XXI.

Abriremos en el Blog de WordPress del Conservatorio Superior Nacional de Música un foro acerca de estos artículos que se encuentra recopilando el Mgc. Ricardo Monteros, Director de la Carrera de Composición, en una fase muy propia de su que hacer: La investigación, es decir quehacer científico. Ver www.conamusi.edu.ec. (enlaces de interés).

Por su gentil atención les agradezco por anticipado.

Un abrazo
Raúl Escobar
Director del CSNM
0593 22 263 988

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Ciencia y música: ¡Sin ambas, no conoces ni la una ni la otra!

En estos tiempos en los que la propaganda del “choque de civilizaciones” y la magia alcohólica del fraude energético del etanol intoxica a nuestra población y a nuestros dirigentes, se ha efectuado una revolución en la historia de la ciencia. Un pequeño equipo del Movimiento de Juventudes Larouchistas acaba de publicar en internet (en inglés) el fruto de su investigación reciente sobre la mente de Johannes Kepler, vista a través de La armonía del mundo, en el portal www.wlym.com/kepler/harmonies.

Este hito —que se alcanzó sólo unos meses después de los avances previos logrados con el estudio de la Nueva astronomía, también de Kepler— es la plataforma de lanzamiento con la que el mundo se verá de nuevo revigorizado con el método griego clásico de la Esférica, que surgió de la obra de Platón, Pitágoras y los antiguos egipcios.

Para entender este método, se necesita la armonía, un concepto que se remonta a hace miles de años y que en gran medida está hoy olvidado. La estúpida educación moderna se ha lastimado ella misma, y a sus estudiantes, con la separación entre arte y ciencia. Vivimos en un universo que se percibe con los sentidos de muchas maneras. Sin una comprensión de la música y de la ciencia, ¡no conoces ninguna de las dos!

Esta estafeta que Kepler le pasa al LYM prepara el camino para el trabajo futuro que ya se está realizando, al momento de escribir esto, sobre la mente de Carl Friedrich Gauss, y su descubrimiento y determinación de las órbitas de los asteroides Ceres y Palas.

Éstos no son más que los primeros pasos hacia la comprensión suficiente de la dinámica riemanniana, que ahora es decisiva para el progreso de la ciencia moderna.

Lyndon LaRouche, el principal economista físico del mundo, comentó lo siguientes acerca del nuevo sitio electrónico sobre Kepler:

“Lo que el sitio electrónico representa es el redescubrimiento de los cimientos sistémicos de cualquier forma competente de ciencia física moderna. Aunque esto depende del paso preliminar del descubrimiento de Kepler del infinitesimal eficiente en lo físico, como lo presenta la Nueva astronomía, el principio general del que depende todo avance competente de la ciencia física es el principio armónico musical por el cual Kepler se aproxima al principio organizativo subyacente del sistema solar entero.

“Las ‘animaciones’ son una representación explícita de una serie de ‘puntos’ mediante métodos de ‘ajuste de curvas’. No participa ningún principio científico como tal, sólo aquellas formas de la mera matemática que quedan afuera del dominio de la ciencia física verdadera; por ejemplo, lo ontológicamente infinitesimal. La utilidad de las ‘animaciones’ consiste en cuestionar el dominio de la realidad ontológica experimental; la investigación que el proyecto Kepler II ha puesto en el portal electrónico, es el conjunto de paradojas que prueba la incompetencia de la mera matemática en la ciencia física. Las características armónicas musicales de las materias expuestas elevan la mente por encima y más allá de la bestialidad mecanicista de la mera matemática, hacia el dominio ontológico de la verdadera ciencia física”.

Fuente: Blog Carrera de Tecnología Superior en Composición Musical